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LOS NIÑOS Y EL CINE. EL CINE Y LOS NIÑOS.

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       Sigo con Nuestra casa en el árbol . Hay libros que se dejan exprimir hasta extremos insospechados y eso le pasa a este.         Michael, uno de los niños de este canto de amor a la infancia, es un cinéfilo empedernido. Es disléxico y odia el colegio porque no le aporta nada. Porque es un niño con inquietudes, listo como el hambre y con una capacidad alucinante para argumentar y debatir. El cine le sirve para aprender, para comunicarse, para crear teorías, para formar una personalidad que Lea Vélez ha confeccionado con mimo y supongo que con retazos de biografía.       Por supuesto, y por necesidades del guión (lo siento, pero "guion" a la RAE no me gusta y yo como J.R. Jiménez me permito mis licencias), su tutora y profesora es insoportable y bastante obtusa. Ana, la madre de Michael y alter ego de @leavelez, entiendo, se justifica: "Ya, pues siento no ser más colaboradora, pero es que yo lo que quiero es animar ...

Me acuerdo....

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       Para los desmemoriados como yo, recordar es un lujo. La vida se va llenando de pasado y los recuerdos son tesoros. Entre otras imágenes,  me vienen estas. Hay más,  pero me las reservo.😊  • Me acuerdo del día que murió mi bisabuela Aniceta. La velaron en casa y los niños, que no teníamos con quién quedarnos, estábamos en la cocina, con órdenes claras: nada de ruido y sin salir. Nos dieron para merendar una caja de galletas de esas de dos pisos, que sólo se abrían en ocasiones especiales, que contenían barquillos de chocolate envueltos en papel de colores brillante, por las que nos peleábamos todos, dejando las que no tenían ninguna gracia para el último que llegara y haciendo trampa con la capa de abajo, aunque teníamos prohibido empezar la segunda hasta que no hubiésemos acabado la superior.  • Me acuerdo de los bocadillos de pan untado con mantequilla y espolvoreado de chocolate de La Herminia rallado encima.   • M...

Tardes de sábado

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     Hay un café en Gijón que a pesar de los cambios que la vida le ha impuesto, sigue manteniendo ese encanto de café viejo. Un local de esos en los que a la consumición le acompañan un comestible y cháchara. A pesar del lavado de imagen que le han querido dar los nuevos regentes, siguen manteniendo entre sus clientes fijos a las personas de una cierta edad.        Hay grupos de señoras con solera.  Gastan pintalabios grasos de color cereza y abultados peinados conseguidos con rulos prietos y laca; señoras de esas que cada sábado y domingo abren sus joyeros repujados y buscan un collar de perlas heredado o una pulsera que en su día fue regalo de un marido que las ha dejado viudas.  Consumen un café pequeño o si se estiran, un chocolate con churros, que a la hora oportuna, será su merienda-cena, ese concepto tan de antes, tan de siempre. Revuelven el azúcar con parsimonia, permitiéndose perder un tiempo que cuando eran más jóvenes les...

Felicidad familiar

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¿"Felicidad familiar"? ¡Cuentos chinos, oiga!😂        Y es que así se titula el libro que toca y que me ha hecho darle vueltas a esto de la familia.      No es mi intención hacer una reseña al uso. Las hay mejores y ya sólo el resumen de la editorial  ( a buena parte con  @librosdelasteroide ) da una idea clara sobre el libro. Más bien se trata de contar lo que este libro me ha hecho rumiar,pues más de una vuelta le he dado.        Es el segundo libro que leo de Laurie  Colwin. "Tantos días felices" fue el primero. Dos parejas, sus sueños, su evolución en sentimientos, relaciones,  ...Me gustó mucho, así que no dudé con este título tan utópico.        Polly es la protagonista de esta "Felicidad familiar". Es la mujer perfecta, la madre ideal, la hija soñada, la hermana maravillosa, la mujer exquisitamente educada, buena cocinera, anfitriona, trabajadora... Es tan odiosamente perfe...

Un propósito

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     Vuelvo a proponerme leer todo lo posible en el nuevo año.  Y me doy cuenta una vez lo pongo por escrito, que así formulado, me hago trampa a mí misma.     Un propósito debe contener un esfuerzo. Es un propósito salir a caminar, porque no me apetece y quiero sofá.  Es un propósito comer más sano, porque me llaman a gritos los dulces.  Es un propósito ahorrar porque soy " culo veo, culo quiero", como dice aquella que me trajo al mundo.Y leer, ya sean 52 libros, 104 o 200 no me suponen esfuerzo. En todo caso, el propósito debería ser no comprar más libros hasta que no me lea los pendientes. Pero más bien, sería un despropósito.        Así que, una vez  me sincero conmigo misma, decido darle una vuelta. Y mi propósito va a ser la sinceridad. Toma ya!          Sinceridad para catalogar un libro. Con lo que conlleva.         Hay libros que nos tocan la fibra. Hay libro...

Otro libro

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      Siguiente libro que voy a leer en noviembre: un premio Planeta. Y ya puedo imaginar la cara de algunos de mis conocidos y compañeros de trabajo. ¿Un Planeta? Eso está dado de mano y suele ser malo malísimo.        Afirmaciones como esa las oímos a lo largo del día en distintos contextos y con distintos objetos de debate. Y es que somos así: nos creemos en la necesidad de enmendar la plana a los demás continuamente, diciéndoles lo que está bien y lo que está mal en cualquier materia.       De un tiempo a esta parte, la comida sana es un tema recurrente entre amigos, conocidos, familiares y demás ámbitos. Hay quien suma calorías, resta grasas, multiplica carbohidratos y divide proteínas. Determinadas reuniones se convierten en torturas chinas para el que come paladeando salsas, disfrutando patatas fritas y rebozados, saboreando azúcares refinados.       Tomar un vino o cerveza con según quién, se convierte ...

El por qué

Porque llevo tiempo con ganas de lanzarme al ruedo de la palabra escrita ; porque voy a fiarme de la gente que me quiere y me insiste en que suelte la melena; porque el tiempo pasa muy rápido y ya no estoy por la labor de quedarme con las ganas de hacer cosas; porque me gusta escribir y lo haga mejor o peor, no hago daño a nadie; porque aburro al personal con textos largos en contextos breves; porque tengo cosas que contar a veces; porque quiero que algún día mis prioridades ( M y A) se sientan orgullosos de la pesada de su madre, que a pesar de las vergüenzas y miedos, decidió ir viviendo sueños; porque leo libros y algunos son tan geniales que necesito compartirlos ; porque soy observadora y desmenuzo lo que veo; porque vivo de palabras y sin ellas no soy yo de verdad...