Entradas

Encarna

Imagen
Yo tenía una bisabuela pelirroja y pequeñita que se llamaba Encarna. Pero esa es otra historia.        En 1920 Encarna tenía 16 años, el pelo rojo y el cuerpo lleno de pecas, tantas que cuando no podía dormir, se entretenía en contarlas y poco a poco un sueño dulce se la llevaba a Francia, donde una vecina se había ido a vivir y a servir. Una nena "pinta la rama" como sus hermanas, Visi y Piedad.      Ya no iba a la escuela: sabía leer y escribir y era buena haciendo sumas y restas. Pero Angelina, su madre, quería que tuviera una profesión y como en la escuela del pueblo la maestra no se había esmerado en la costura, decidió mandarla a Mieres a coser con doña Berta, que daba clases a niñas y jovencitas en edad casadera, de punto de cruz, de flores rococó,  y aprendían a cortar patrones muy modernos, que traía una hija de Bilbao.       Cada tarde, después de comer, cogía su labor y bajaba la cuesta en dirección a la ...

FAUNA DE ASFALTO

Imagen
     Estaba pensando yo, que este próximo verano le dedico unas líneas a la fauna de playa, porque es rica en especímenes y divertida un rato.      Pero hay animales "pa rato" en mi "día diario" a los que analizar. Y es que hay momentos en los que de golpe y porrazo te encuentras con un espécimen y te dices: uff, esto tengo que contarlo. Así que, al asunto.        Estaba esta menda una tarde de estas haciéndose las uñas tan ricamente en un centro de belleza divino que hay cerca de mi casa. Es un sitio pequeñito,  con jefa y empleada, con buen rollo, música de fondo muy suave y el olor rico que dejan los potingues hechos con productos naturales y los esmaltes de colores. Es uno de esos sitios donde te relajas y te dejas mimar un ratillo, que de eso se trata esto de arreglarse cabelleras, pintarse manos y hacerse pies,  expresión a la  que no puedo dejar de dar vueltas.        Pues eso. Que allí...

Me acuerdo....

Imagen
       Para los desmemoriados como yo, recordar es un lujo. La vida se va llenando de pasado y los recuerdos son tesoros. Entre otras imágenes,  me vienen estas. Hay más,  pero me las reservo.😊  • Me acuerdo del día que murió mi bisabuela Aniceta. La velaron en casa y los niños, que no teníamos con quién quedarnos, estábamos en la cocina, con órdenes claras: nada de ruido y sin salir. Nos dieron para merendar una caja de galletas de esas de dos pisos, que sólo se abrían en ocasiones especiales, que contenían barquillos de chocolate envueltos en papel de colores brillante, por las que nos peleábamos todos, dejando las que no tenían ninguna gracia para el último que llegara y haciendo trampa con la capa de abajo, aunque teníamos prohibido empezar la segunda hasta que no hubiésemos acabado la superior.  • Me acuerdo de los bocadillos de pan untado con mantequilla y espolvoreado de chocolate de La Herminia rallado encima.   • M...

Milines

Imagen
         En las ciudades,  dicen algunos, que no se lleva lo de los vecinos.  Dicen los mismos que es cosa de pueblos y de antes. Puede ser.     Criada en pueblo, dejábamos la puerta abierta de casa desde que llamábamos al timbre hasta que llegábamos arriba, sin miedo a intrusos; merendábamos si hacía falta en casa de Rosario y Aurelio, los vecinos de puerta, cuando en casa se iban a algún recado urgente; gritábamos desde la calle: "Mamá,  tiranos el bocadillo, o la goma de saltar, o la chaqueta"; pedíamos azúcar y sal, pero también sillas en Navidad, una niñera ante una emergencia y si hacía falta cama para familia llegada de las Américas.         Pero en la ciudad, o al menos en algunos barrios de tiendas pequeñas y bares conocidos donde dejar recados, también con suerte, se encuentran vecinos. Y por eso hoy, le hago un pequeño homenaje a la mujer del noveno, a Emilia, o Milines, como ella prefería....

Tardes de sábado

Imagen
     Hay un café en Gijón que a pesar de los cambios que la vida le ha impuesto, sigue manteniendo ese encanto de café viejo. Un local de esos en los que a la consumición le acompañan un comestible y cháchara. A pesar del lavado de imagen que le han querido dar los nuevos regentes, siguen manteniendo entre sus clientes fijos a las personas de una cierta edad.        Hay grupos de señoras con solera.  Gastan pintalabios grasos de color cereza y abultados peinados conseguidos con rulos prietos y laca; señoras de esas que cada sábado y domingo abren sus joyeros repujados y buscan un collar de perlas heredado o una pulsera que en su día fue regalo de un marido que las ha dejado viudas.  Consumen un café pequeño o si se estiran, un chocolate con churros, que a la hora oportuna, será su merienda-cena, ese concepto tan de antes, tan de siempre. Revuelven el azúcar con parsimonia, permitiéndose perder un tiempo que cuando eran más jóvenes les...

Una de jóvenes

Imagen
Ahora que ya ha salido publicado en el blog que le corresponde, puedo hacerme eco y hablar de este libro.  Aún no había comentado en este blog ninguna lectura de esas llamadas juveniles e iba siendo hora. Pero no puedo empezar sin decir lo que pienso de la literatura juvenil y todo lo que la rodea. Por estar en contacto con niños y adolescentes, sé que las lecturas que nosotros, padres y profes les mandamos no les gustan o no les suelen gustar. Su primera reacción ante nuestras propuestas es de recelo y la verdad, muchas veces no me extraña .  ¿ Cuántas veces ignoramos sus gustos, sus vivencias ,  su capacidad lectora y simplemente recomendamos teniendo en cuenta nuestras lecturas, tirando de recuerdos - y lo que a nosotros nos gustó puede que ya esté un poquito desfasado- o recurriendo a lo más vendido? ¿Cuántas veces leemos "sus" libros para poder comentarlos con ellos, a pesar de saber como sabemos lo importante que es compartir lecturas ?  Hay verdader...

Siempre hemos vivido en el castillo

Imagen
      En la ciudad en la que vivo, como en toda ciudad que se precie, la vida, las herencias o las situaciones familiares han dejado unos cuantas casas abandonadas, a medio caer, rotas por dentro y por fuera.       Esas casas siempre me han generado una mezcla de miedo a lo desconocido, tristeza por una vida que ya no se vive, angustia por ver su estado... Gracias a una imaginación generosa me he inventado vidas y familias y dramas y muchos misterios en torno a esas paredes desvencijadas y grises.          Una de esas casas, grandiosa en el pasado, supongo, y tremenda en el presente, está en mi camino de todos los días. A veces al pasar junto al muro que la rodea puedo llegar a imaginar que alguien ajeno al mundo real mira desde una de sus ventanas sucias, rotas y observa a los que corremos de un lado a otro, imaginando cómo será eso de vivir en sociedad, olisqueando el aire de la calle. No hablo de okupas sino de antiguo...