Encarna
Yo tenía una bisabuela pelirroja y pequeñita que se llamaba Encarna. Pero esa es otra historia. En 1920 Encarna tenía 16 años, el pelo rojo y el cuerpo lleno de pecas, tantas que cuando no podía dormir, se entretenía en contarlas y poco a poco un sueño dulce se la llevaba a Francia, donde una vecina se había ido a vivir y a servir. Una nena "pinta la rama" como sus hermanas, Visi y Piedad. Ya no iba a la escuela: sabía leer y escribir y era buena haciendo sumas y restas. Pero Angelina, su madre, quería que tuviera una profesión y como en la escuela del pueblo la maestra no se había esmerado en la costura, decidió mandarla a Mieres a coser con doña Berta, que daba clases a niñas y jovencitas en edad casadera, de punto de cruz, de flores rococó, y aprendían a cortar patrones muy modernos, que traía una hija de Bilbao. Cada tarde, después de comer, cogía su labor y bajaba la cuesta en dirección a la ...