La dote y el ajuar


   


    He mudado la cama de la niña esta mañana. Ha elegido las sábanas blancas de algodón. Son unas sábanas heredadas. Unas sábanas que le encantan porque son frescas, no les salen bolitas,  y cuando están recién planchadas, la sensación al rodearse con ellas es tan sumamente agradable...
    Esas sábanas tienen tranquilamente 70 años. Si no tienen algunos más. Tienen bordadas dos iniciales,  barrocas, recargadas, rodeadas de flores. Son una A y una V. La A es de Alfredo; la V de Virginia.
       Eran mis tíos abuelos, aunque ejercieron siempre de abuelos sin más.  Él, alto, delgado, con mala vista porque el plumín  de un compañero de colegio, allá por los años 20 fue a parar a su ojo y le hizo depender para siempre de unas gafas de pasta oscura y cristal grueso. Ella, pequeñita y regordeta, con una sonrisa eterna y una risa contagiosa. No podían ser más buenos, porque ellos habían inventado la bondad y a partir de ellos sólo se daban imitaciones, que no digo que no estuvieran o estén logradas, pero no llegaban al original.
       Esas sábanas que hoy he puesto en la cama de la niña fueron parte de un ajuar. Toca una clase de Historia de andar por casa: ajuar, dotes, los matrimonios, los derechos y deberes de las mujeres, su escolarización escasa, su preparación para la vida de casada, las monjas... En un ratito,mientras hacemos la cama y ordenamos una habitación llena de libros y juguetes, se entera a grandes rasgos de cómo fue la vida de su familia y de las familias de todos y cada uno de los que hoy llenan su mundo. Por su gesto, creo que está sorprendida.Ella no va a tener que preparar un ajuar, ni tendrá una dote. Al menos, al uso. 
     Su dote serán los recuerdos, los míos, los suyos, los de sus abuelos. Serán los cuentos e historias que le contaré y le contarán sobre su familia, será la historia con minúscula que dará sentido a su forma de ser, a sus principios. 
       Me gusta pensar que su dote y la de su hermano serán palabras e imágenes. Serán libretas en las que pondré por escrito la vida de los que los antecedieron.O un blog. Sólo conociendo de dónde vienen podrán saber a dónde van. Ellos decidirán el camino pero es mi misión dibujar el mapa, la ruta. De ellos dependerá encontrar o no el tesoro. 
        Darle forma a la memoria será su dote. Me pongo a bordar su ajuar.

Comentarios

  1. suerte tus hijos con su dote de palabras y recuerdos, yo ¿a quién se lo dejo? un besito

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Me acuerdo....